Una abeja suspira, pronto otra aspira, juntas vuelven a una cueva, fosforescencia en la obscuridad, un camino rodeado de amarillo, no sol, no tu, un resplandor hace a mi degustación un caramelo delicioso sabor a piña . . .
. . . tsssssum tsssss explorando el aroma . . . respira profundo. . . nutre su memoria, incandescente amarillo limonada con tangerinas carismáticas sacuden la miel de tu miel piña encantada . . . abejas bicolores fosforescentes.
Entonces encuentras no un tesoro, no un engaño, mucho menos un mapa, encuentras el desencuentro que agradece la luz de tus ojos, la cera que deleitas no se quiere terminar, permanece anclada a tu lengua, robas una flor amarilla la masticas, la disfrutas la deleitas, agarras diez flores amarillas, las masticas, elevas junto al viento para esconderte dentro de una cueva.
lunes, noviembre 08, 2010
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